Un cambio en el panorama macroeconómico

Facebook Twitter LinkedIn Like 0 Durante los últimos años el mundo de las inversiones ha sufrido todo tipo de ciclos macroeconómicos, conflictos geopolíticos, episodios de pánico y optimismo. Sin embargo, es muy probable que estemos ante un cambio generacional en el mundo de las inversiones y en este artículo explicaremos por qué. Muchos apuntan a […]

Por vincent

Abr 20, 2023

Durante los últimos años el mundo de las inversiones ha sufrido todo tipo de ciclos macroeconómicos, conflictos geopolíticos, episodios de pánico y optimismo. Sin embargo, es muy probable que estemos ante un cambio generacional en el mundo de las inversiones y en este artículo explicaremos por qué.

Muchos apuntan a los increíbles retornos que ha generado el mercado bursátil americano durante las últimas décadas impulsado en gran parte por el gran crecimiento económico que ha registrado la economía más grande del mundo. Y si bien en gran parte eso es verdad, ya que las grandes corporaciones americanas han obtenido rendimientos extraordinarios con un alcance global significativo, es imposible negar que gran parte de los rendimientos positivos de la bolsa americana es atribuible a la caída que han tenido las tasas de interés durante los últimos 40 años. Desde la era de Paul Volcker, en la cual decidió subir las tasas de interés hasta 20%, las tasas de interés han estado a la baja década tras década hasta básicamente llegar al suelo de 0% durante la década del 2010.

¿Por qué la caída en las tasas de interés ha contribuido a los rendimientos en los mercados financieros?

Durante las últimas 4 décadas, el S&P 500 pasó de los 102 en agosto del 1982 a 4,796 en los inicios del 2022 acumulando una ganancia anual compuesta del 10.3%. ¿Qué atribuyó a este rendimiento? 1. Crecimiento económico de Estados Unidos 2. Mejoras en la productividad y tecnología 3. Buen rendimiento de las corporaciones americanas 4. Mayor globalización. Sin embargo, todo es originado por la caída que han tenido las tasas de interés. Cuando las tasas de interés caen el crecimiento económico se acelera al permitir a consumidores comprar con crédito más barato y facilitando el acceso de empresas a equipos, materiales e inventario. Asimismo, cuando las tasas de interés son más bajas, el costo de capital para las empresas cae y por ende incrementan sus ganancias registradas. Y finalmente, las caídas en las tasas de interés tienen un impacto en las valorizaciones; el valor de un activo es derivado por la suma de los flujos de caja que generaría en el futuro descontado a valor presente. Es por ello, que mientras las tasas de intereses caen, las métricas de valorización como el ratio P/E o el valor empresarial, caen.

El caso más explícito de cómo la caída en las tasas de interés impulsa los mercados ya la hemos vivido durante la década del 2010 luego de la gran recesión del 2008. La Reserva Federal bajo sus tasas de interés al suelo por primera vez en su historia e inició un programa especial llamada quantitative easing, que involucraba la compra de bonos para inyectar aún más su economía. ¿Qué pasó esa década? Las bajas tasas de interés catapultaron una ganancia extraordinaria en los mercados financieros. El buen crecimiento económico y el crédito barato impulsaron las ganancias de las corporaciones americanas y se expandieron las métricas de valorización. El S&P creció de sus bajos de 667 en marzo 2009 hasta los 3,386 alcanzados en febrero del 2020, rindiendo 16% por año.

Sin embargo, todo cambió durante el 2022 y parece que el ambiente estimulante que ha gobernado los últimos 40 años ya se ha acabado. Si bien es posible que las tasas de interés retrocedan de los niveles en los cuales se encuentran actualmente, hay una serie de factores estructurales que harían muy difícil que volvamos a ver ambientes macroeconómicos con tasas de interés básicamente en 0%. En primer lugar, las tasas de inflación siguen elevadas y el mercado laboral bastante ajustado con salarios incrementando a altas tasas. Con una economía que aún sigue bastante resiliente las tasas de interés se tendrán que mantener elevadas para disminuir la demanda en la economía. En segundo lugar, luego de a ver mencionado reiteradas veces durante el 2021 que la inflación pareciera transitoria, es muy importante para la FED mantener una firme postura durante los siguientes años para no perjudicar su credibilidad. Los directivos de la FED siguen sin aflojar la mano y tienen en mente lo que pasó durante los 80s, periodo en el cual la inflación fue persistente en gran parte porque la Reserva Federal no mantuvo una postura firme. Y finalmente, los beneficios de la globalización, que han ayudado durante las últimas décadas que la inflación se haya mantenido en niveles tan bajos, se están evaporando.

El contexto macroeconómico ha cambiado y las condiciones financieras son considerablemente diferentes; ahora los inversionistas pueden obtener buenas rentabilidades en instrumentos crediticios y ya no tiene que necesariamente depender de activos más riesgosos. Si bien es difícil predecir el futuro, lo más probable es que las estrategias de inversión que funcionaron tan bien durante las últimas décadas, ya no sean las que mejor rindan en los siguientes años.

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